Regulación, control e integración

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Las instalaciones de calefacción, climatización y/o ventilación necesitan una regulación o control. Desde un pequeño termostato con paro-marcha en función de la temperatura, a programadores horarios o sistemas más complejos con autómatas programables; dependiendo del uso final que se le vaya a dar a la instalación y la inversión que se quiera realizar en ella. El gasto en sistemas de control se suele amortizar en poco tiempo, puesto que hace ajustarse el consumo de nuestra instalación a la demanda.

Cuando las instalaciones son más complejas y son muchos los usuarios, el control y regulación se centraliza en un sistema informático desde el cual se puede visualizar el funcionamiento de la instalación (temperaturas, alarmas, etc.), incluso sobre un plano del edificio en cuestión con la situación de los distintos equipos. A esto se le llama integración. En estos sistemas de control además de climatización se suelen gestionar también las instalaciones de iluminación, intrusismo, acceso, etc.